Las operaciones de renting son cada vez más frecuentes, y no solo de vehículos, se ha generalizado el renting de tecnología, tanto de hardware como software. Dado el constante avance y mejora de la tecnología, la posibilidad de estar siempre al día y no quedar desfasado es un atractivo importante en este tipo de operaciones.
Esta clase de contratos se presta, por su propia naturaleza, a ser el mejor campo de pruebas posible para los smart contracts, y la práctica nos demuestra que así se está desarrollando. Esta clase de contratos tiene la capacidad de ejecutarse de forma automática, aunque en el contrato de renting llama la atención por su vertiente negativa, la capacidad de dejar de estar vigente de forma automática. Es decir, ante el impago de una cuota de renting, el propio programa informático anula la posibilidad de seguir utilizando el bien entregado en renting.
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